Seis años después de los hechos, las autoridades capturaron en el barrio San Joaquín a la madre de la niña de tres años que murió tras un grave y sostenido caso de violencia intrafamiliar ocurrido en 2019. La mujer deberá cumplir una condena de 37 años y 6 meses de prisión por el delito de homicidio agravado, misma condena que ya cumplía el padrastro de la niña.
La diligencia fue realizada el jueves 22 de enero de 2026 por servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), una vez quedó en firme la sentencia emitida por un juzgado penal del circuito de Medellín.
Un caso marcado por la violencia reiterada
La investigación judicial permitió establecer que la menor fue víctima de múltiples agresiones en el entorno familiar. El 2 de diciembre de 2019, en una vivienda del barrio Belén Miraflores, la niña fue golpeada por su padrastro, excompañero sentimental de la hoy condenada y entonces patrullero de la Policía Nacional. Durante la agresión, sufrió lesiones de extrema gravedad que comprometieron órganos vitales.
El dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal determinó que la menor falleció un día después como consecuencia de un trauma cerrado de abdomen. Además, se comprobó que no era la primera vez que la niña sufría violencia: días antes había sido tirada a una motocicleta por su mismo padrastro, lo que le dejó una herida en un ojo.
Omisión y responsabilidad de la madre
De acuerdo con la Fiscalía, la madre conocía desde horas de la tarde el delicado estado de salud de la niña, pero retrasó su traslado a un centro asistencial hasta avanzada la noche. Cuando finalmente ingresó a urgencias, el personal médico detectó múltiples señales de maltrato y recibió versiones contradictorias sobre lo ocurrido.
Para el juzgado, la conducta de la mujer, al permitir las agresiones y no actuar oportunamente para proteger a su hija, fue determinante en el desenlace fatal, por lo que la declaró responsable del delito de homicidio agravado.
Condena también recae sobre el padrastro
El padrastro de la menor ya había sido condenado a la misma pena. Con esta captura, la justicia hizo efectiva la sentencia contra ambos responsables, cerrando un proceso judicial que deja en evidencia las consecuencias más graves de la violencia intrafamiliar































